Otro año, otras cosas nuevas y otras cosas que nunca pensé vivir. Conocí el amor. Y es muy loco decirlo de esa forma, pero es una verdad. Y para mentirle a personas que tal vez siquiera conozca, juego al truco. Malísimo, pero cierto.
Termina el año. Ya estamos todos hasta los huevos. Pero si vamos al caso, el fin de año solo se aplica a disfrutar de las vacaciones y descansar de la rutina. Nuestra rutina como estudiantes, quiero decir. Disfrutar de las vacaciones como estudiantes, con casi 3 meses y medio de días en los cuales tu máximo esfuerzo no lo mide nadie.
Quizás el fin de año para muchos tantos implica ver que fracasos y que victorias cometieron a lo largo de estos 12 meses. Pero la vida sigue siendo la misma. De un año a otro solamente se puede fingir que vas a empezar de cero pero no, no es asi. Eso se sabe.
En fin, no me voy a poner denso. Siquiera soy un redactor bueno. A veces me voy por las ramas, y no lo puedo contener. Ya me pasó varias veces, y es una de las razones por las cuales nunca decidí inclinarme por la escritura.
Voy al grano, no al acné. Terminé la secundaria. Bueno, tengo tres materias que rendir, o cuatro. Los profesores subestiman mucho a los estudiantes. No todos, pero sí muchísimos, y con esto hago una mención especial al profesor Marcos Muñoz de Historia. Un tipo de fierro a mi parecer. Socialista a lo loco pero, ¿A mi qué? Quiero decir, no estoy a favor de ese sistema, pero esto es lo interesante. Siempre las personas se dividen por ideologías políticas, y eso lamentablemente lo aprendí en la secundaria. A lo que voy es que este tipo es una buena persona, y nos enseño mucho más que Historia. Un genio.
Estoy algo melancólico, y quizás por eso decido escribir lo que viene, pero vale la pena para mí hacerlo. Porque lo hago por mi.
Nada va a ser igual, y eso lo se. Es el fin de un ciclo, algo que la verdad se me pasó bastante rápido. Tal vez la vida se me pase rápida, y eso en parte me asusta, pero no va al caso. Decir que la estoy bajando es una verdad. Todo concluye al fin decía la canción. Qué cursi, ¿No?
Sin riesgos, deduje que lo más importante de la secundaria fue la amistad. Fija. Tomarse una coca, fumar cigarrillos, o tomar unas birras bien heladas con los amigos no tiene precio. No digo que esto no se pueda hacer, pero ya cuando uno empieza a asumir las responsabilidades, es obvio que no tiene el suficiente tiempo para disfrutar tanto las cosas como lo hacía de más joven. No es que tenga experiencia sobre esto, pero quiero decir, la diferencia de la secundaria con la primaria es abismal. Jugar a la mancha de chico es la gloria. De grande es una cagada.
Con esto no estoy diciendo que los estudios no son importantes en la secundaria, pero las personas se ponen las pilas en la universidad o el terciario que hayan elegido. Eso creo yo. La secundaria es un popurrí de materias. En mi caso, siquiera la orientación que fué Sociales, es relevante para lo que voy a estudiar.
Volviendo a la amistad, se muy bien que ya no va a haber tanto tiempo de sobra. Y claro está, los años nos quitan a las personas. Tengo miedo de reunirnos todos los egresados en algunos años, y que falte alguno. Se que va a pasar. Qué triste, ¿No?
En fin, solamente espero volver a ver a toda esa gente genial. No todos eramos amigos, claro. Pero aprendimos a convivir, y convivir es algo difícil de realizar. Quiero decir, la diferencia de pensamientos era tan irracional a veces, que sorprendía mucho.
Voy a extrañar hasta a el más fantasma del curso, ese que no cae mal para nada, sino que no hay un tema de conversación, y por eso te mantenés alejado. Quiero imaginar que a todos nos pasó eso alguna vez.
Lo triste es que todas estas cosas que viví van a estar en mis recuerdos. Pero se muy bien que no me voy a olvidar todo lo vivido, porque la experiencia de vida es única. No me arrepiento de haber bardeado, jodido e insultado a los compas. Tampoco me arrepiento de haber contestado a los profesores como si fuesen pares, y tampoco me arrepiento de haber hecho las mil y un cagadas. Todas son justificables. Bueno en realidad no.
Esta experiencia de vida es increíble, y me siento afortunado por la gente que compartí estas cosas. Más con los amigos, ellos saben quienes son. ¿Cómo mierda hubiese pasado el secundario sin los Vatos? Por suerte nunca lo voy a saber.
Me queda solamente agradecer lo que viví.
Felices fiestas a todos, ojalá la pasen de veinte.
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